Evidencia

El cassette (I)

  08 de Noviembre de 2017        Gabriel Bianchini

Una grabación en casette puede aclarar algunas dudas.

En coincidencia con el momento en que muchos seguidores de las aventuras de Kantor van poco a poco enterándose de las identidades de los principales personajes, nos llegan extrañas novedades desde el sitio más insospechado. Tal parece que los sucesos enigmáticos que atraviesa nuestro protagonista se han transferido a nuestra propia realidad. Desde Friburgo, Alemania, un médico argentino residente allí nos ha remitido una encomienda misteriosa. Como es de entender, el joven profesional ha preferido que no se mencione su nombre a modo de protección. Pero dejemos que él mismo nos explique de qué se trata:

Allá por el año 20██, caminaba por calle Libertad, y se me ocurrió que era una buena oportunidad para adquirir una grabadora de bolsillo, aprovechando la proliferación de locales de artefactos de audio de dudosa procedencia por la zona en la que andaba. Semejante artilugio me pareció en su momento una compañía indispensable en las extensas clases de la Facultad, si bien más adelante descubrí su limitada utilidad, y terminé descartando su uso. Ya existían por entonces las grabadoras digitales, pero no eran aún tan populares como aquellas de mini-cassettes, del tipo de la que finalmente conseguí a un precio razonable. Revisando su correcto funcionamiento antes de pagarla, advertí que, ya puesto en el aparatito, había uno de esos cassettes en miniatura. Al mostrárselo al vendedor, adujo que seguramente la persona que se lo vendió lo había dejado allí olvidado. Conociendo de antemano el origen de la mayoría de los autostéreos y demás artefactos electrónicos en este tipo de locales, deduje que el dueño anterior en realidad no había tenido mucho tiempo de quitar su cassette de ahí.

La cinta estaba rotulada con el texto: ENTREVISTA – ACOSTA , algo que me intrigó bastante, tanto así que cerré nuevamente la tapa de la grabadora y la compré, sin siquiera ofrecer al vendedor el retorno del cassette.

Nada se antepuso, al llegar a mi casa, a la acción de sentarme a escuchar la grabación, que ya había picado mi curiosidad, y de la que mi imaginación y el largo viaje en tren de regreso habían confluido para elaborar las más extravagantes teorías. No quiero dilatar más la cosa. Transcribo la primera parte:

(Se oyen con claridad dos voces masculinas bien diferenciadas. Potente, grave y algo desgastada es la primera de ellas. La segunda, serena y de registro atenorado, es la de quien pareciera llevar adelante la entrevista. )

– ¿En serio piensa hacer esto, Kantor?

– Claramente. Es indispensable que cuanto antes empecemos a sistematizar todo lo que usted sepa del asunto. Y por algo hay que empezar, así que…

– ¿Y qué quiere que diga?

– Usted responda las preguntas, Julián, no pretenda explicarlo todo de una vez. Yo voy a tratar de guiarlo.

– Bueno, a ver…

Lo que sigue no es necesario reproducirlo para que quede claro cuál fue mi sorpresa al leer las primeras páginas de la historieta que usted ha comenzado a publicar. La coincidencia de los nombres, y por supuesto, del asunto que tratarán los protagonistas tanto de la grabación que obtuve como de su historieta, no deja lugar a dudas de que estamos ante un hallazgo inusual.

Le remito la grabación original, esperando que la desgrabación completa de la misma pueda aportar elementos de importancia para la difusión de esta serie inquietante de eventos.

Suyo

████████ ██████

Como era de esperar, escuchamos la grabación y no hemos hecho más que confirmar las sospechas de quien escribiera lo que antecede. Por primera vez, un material ajeno al propio blog de Kantor nos brinda información tan contundente de sus andanzas e investigaciones. En una próxima entrega, ofreceremos la desgrabación completa de este documento de innegable valor.

   Volver al blog